Collares y colgantes, como diferenciarlos

En el comercio de las alhajas, el aljófar ocupa un lugar muy importante desde hace muchos años, y además habitualmente se ha asociado con las gargantillas, el nácar se suele usar en muchas piezas de joyería como pulseras, broches, anillos, colgantes, gargantillas,etcétera.

El aljófar que se utiliza en las joyas podrá presentar diversas condiciones de la misma forma que su consideración será un compuesto de varios elementos como serían su consistencia, procedencia, brillantez pero además el tipo de área. Igualmente estudiaremos el aspecto, el tono de color y también la magnitud de el nácar.

Diversos componentes que definen la buena naturaleza de unos collares serán neutrales, como por ejemplo su procedencia, si en realidad es de océano o río, no obstante varias variables van a depender de lo que está de moda en el momento, como la medida o la tonalidad.

En todas las partes del mundo se producen perlas pero además la clase de perla que se consigue depende de la especie de molusco que está en ese medio de vida y por supuesto de el tiempo de el lugar. Cuanto más peculiar sea la pieza y más difícil de conseguir mucho más precio tiene en el negocio, por eso la pieza de mar se considera más costosa que la de agua dulce.

Los aljófares de peor calidad e importe bajo, se originan en torrentes y albuferas, llegando a ser de color claro y también con poco brillo, no obstante los aljófares de buena clase son mucho más brillantes y sin duda reflejan la claridad convirtiendo su mirada en un escaparate.

El tipo de área de un aljófar se considera una valoracion esencial de cara a evaluar la calidad de los colgantes y rango de la pieza. Debería ser lisa, sin señales, similar en el tono de igual forma que brillante, su precio será inferior si en su parte superficial podemos ver señales e incluso defectos que descuiden la uniformidad de la gema.

El brillo de un aljófar establece su naturaleza óptima .

Las perlas de bisutería que presentan la parte externa totalmente homogénea diremos que son fenomenales, porque se hacen con métodos de la industria manejando máquinas. Si posee un colgante o pulsera que tenga aljófares, mire si son perfectas o por el contrario esconden pequeñas rugosidades y señales, cuando sea de tal manera sabrá que las perlas son naturales pues las perlas impecables resultan bastante más complicadas de encontrar y a pesar de que sus nácares muestren defectos de ninguna manera implica que la naturaleza sea mala.

La forma que manifiesta el nácar resulta ser otro factor cuando se desea puntualizar el valor, cuanto mayor sea su tamaño el coste aumenta además de que se consideran más cotizadas las piezas más redondas que las ovales.

Y por último hablaremos del color, sabiendo que podemos encontrar mucha variedad y que todo va en función de la zona de en el que se han sacado asi como del molusco que la propicia, conseguirá descubrir perlas de una gran variedad de coloridos, la alternativa dependerá de lo que se lleve en ese momento, como pasa con el tamaño contamos con mujeres que están más bellas poniéndose alhajas más provocativas y sin embargo otras señoras llevando piezas de joyería menos provocativas.

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